¿POR QUÉ NOS CUESTA PERDONAR?

Perdonar requiere fuerza y decisión y por ello es algo que nos suele costar hacer. ¿Por qué nos cuesta perdonar?

Primero veamos por qué nos duele una ofensa, una injusticia…

  • Necesidades psicológicas básicas: todos tenemos dos necesidades básicas, el amor y la significancia (en definitiva, sentirnos valiosos). Deseamos tener relaciones que nos hagan sentir amados y aceptados. Anhelamos llevar a cabo actividades significativas – que nos dicen que nuestras acciones van a marcar la diferencia y que somos importantes -.
  • Una deuda pendiente: Cuando alguien actúa de forma abusiva contra nosotros, experimentamos que esa persona está en deuda con nosotros porque ha roto la ley de las relaciones. Las ofensas nos alejan de nuestras necesidades básicas, de aquellas que nos hacen sentirnos valiosos. Así, nuestra seguridad se ve afectada y aparecen emociones negativas, deseos de venganza y sentimiento de que quien nos ha ofendido se encuentra en deuda con nosotros por lo que nos ha hecho.

La distancia psicológica

Normalmente exageramos la distancia psicológica ente la persona que nos hirió y nosotros. Tendemos a atribuir nuestras malas acciones a pensamientos o sentimientos debidos a circunstancias fuera de nuestro control, pero atribuimos la mala conducta de los otros a que son 100% responsables de lo que han hecho. El acto de distinguir esto es importante. Tendemos a juzgar nuestras acciones de forma distintiva a los estándares que ponemos para otras personas.

Lo cierto es que los malos actos de todo el mundo son el resultado de una combinación de circunstancias y de nuestra tendencia natural a comportarnos de forma egoísta (pudiendo herir a otros). La tendencia humana de curar a otros los libera y crea una distancia psicológica entre los demás y nosotros.

¿Qué puede motivarnos o ayudarnos a perdonar?

  • Ver lo que ha ocurrido como un espectador. Esto nos ayudará a ver lo que ha ocurrido de forma más objetiva.
  • Siendo conscientes de que todos cometemos errores, que a veces hemos herido a otros sin querer, a menudo desde nuestra mejor intención. ¿Puede haberle ocurrido esto a tu ofensor?
  • Empatizar con el ofensor: pensar qué le pudo llevar a comportarse de la forma en que lo hizo.

Tomar la decisión de perdonar y sentir el perdón de forma emocional, no suele ser simultáneo. Es probable que decidas perdonar a alguien y no te sientas liberado/a o con la deuda saldada hasta pasado un tiempo. Lo que sí es cierto es que, si decides perdonar, estarás abriendo la puerta a emociones más positivas que si decides no hacerlo 😉

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *