MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO

¡Ay! ¡Qué bonito es el amor!… ¡Y qué complicado puede resultar!

Para que el amor perdure, hay que cuidarlo con cariño, desterrar los tópicos que la cultura nos ha transmitido.  A continuación, te muestro algunos de los mitos más ampliamente aceptados:

Los polos opuestos se atraen. Si bien es cierto que al principio de una relación puede resultar divertido estar con una persona a la que consideras tu polo opuesto porque te saca de tu rutina y te invade una excitante sensación de novedad, esto no va a durar para siempre.  Por ejemplo: tú eres una persona casera que disfruta de su tiempo libre enganchado a Netflix, disfrutas mucho leyendo o tomando un café con dos buenos amigos y te encanta vivir con tu perro Lolo (incluso te estás planteando adoptar un gato), mientras que tu pareja se tira en paracaídas cada fin de semana, disfruta saliendo hasta tarde a menudo con su grupo de amigos y para ella es impensable tener una mascota. ¿Es realista pensar que esta relación va a funcionar a medio-largo plazo?

Mi media naranja está ahí fuera, sé que tiene que haber una persona hecha para mí. Me temo que debemos aceptar que ahí fuera no vamos a encontrar al hombre o mujer ideal. ¿Acaso no tenemos todos defectos? Pues lo mismo ocurre con nuestros compañeros amorosos. Creer que existe una persona ideal, puede acarrear una inmensa frustración e insatisfacción.

Los celos son una clara muestra de amor. Los celos, en realidad, suelen surgir de la baja autoestima y la inseguridad de quien los experimenta. Más que una muestra de amor, se trata de una muestra de desconfianza que lleva a desear tener un control absoluto sobre el otro miembro de la pareja. La confianza es uno de los pilares básicos de una relación satisfactoria.

Si mi pareja me quiere, tiene que saber lo que quiero o necesito, sin necesidad de pedírselo. De lo contrario, es un/a desconsiderado/a. Lamento decirte que la telepatía todavía no se ha inventado. Es crucial mantener una comunicación fluida con nuestra pareja, saber realizar peticiones, mostrando empatía y afecto en ellas.

Si mi pareja me quiere, cambiará. A menudo creemos que podemos hacer que nuestra pareja cambie su forma de ser a nuestro antojo, pero nada más lejos de la realidad. No podemos controlar en todo momento lo que piensa o hace nuestra pareja, y menos chantajearla para conseguir nuestros objetivos.

Idealizar el amor es peligroso y puede conducirnos a sentirnos desencantados con todas nuestras relaciones. ¡Mantener una visión realista de las relaciones de pareja sólo tiene ventajas!

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