Exámenes y ansiedad: una mala combinación

¡Horror! Se acercan los temidos exámenes y con ellos, el nerviosismo, el estrés y los bloqueos. Aquí te doy algunas pautas para que conozcas y puedas manejar de una forma más adaptativa la ansiedad que surge ante un test.

La ansiedad es una respuesta que nace ante la incertidumbre, surgiendo cuando se ven amenazadas la propia sensación de integridad, la percepción de ser un agente activo que tiene control sobre la situación. Es un motivador de la conducta y puede llegar a ser vivida con entusiasmo, dependiendo de cómo ve uno la situación. Así, la ansiedad te da la energía necesaria para movilizarte.

Entre los diversos síntomas que acompañan a la ansiedad, podemos encontrar síntomas corporales (palpitaciones, sudor, falta de aire, náuseas…), psicológicos (incertidumbre, inquietud, sensación de pérdida de control…) y conductuales (hipervigilancia, bloqueos, torpeza…).

Ansiedad de evaluación

No es el examen el que te provoca ansiedad, sino las consecuencias que anticipas de él (una mala nota, un suspenso…). El origen de la ansiedad a la hora de presentarse a exámenes puede tener que ver con la llamada ansiedad de evaluación, que se refiere al miedo que surge cuando sientes, de forma amenazante, que los demás están valorando tus cualidades o capacidades.

Por ejemplo, la ansiedad de evaluación aparece en entrevistas de trabajo o cuando das alguna charla en público. Este tipo de ansiedad, cuando se da en un nivel tolerable, te energiza y te permite llevar a cabo nuestra tarea, pero es problemática en el momento en que te bloquea, cuando te hace pensar que todo lo que haces está mal.

¿Qué factores podrían aumentar la ansiedad frente a los exámenes?

  • Una elevada autoexigencia: “o saco un 10 o soy un inútil”.
  • En el caso de los jóvenes, miedo a las consecuencias que pueden acontecer en casa: “si suspendo otra vez, me va a caer una bronca apocalíptica”.
  • Comparación con los demás compañeros: “Si ella ha aprobado, ¿por qué no yo?”.
  • Sensación de bajo control en la situación: sentir que no se ha estudiado lo suficiente.

¿Qué ocurre cuando te presentas a un examen sintiendo ansiedad?

Cuando vas a hacer un examen experimentado elevados niveles de ansiedad, puedes bloquearte, quedarte “en blanco”. Ante las sensaciones físicas desagradables, los mensajes negativos (“no he estudiado lo suficiente”, “voy a hacerlo fatal” “no sé nada” “seguro que me he saltado parte del temario sin darme cuenta y van a preguntar precisamente sobre esto”) unidos a la baja sensación de control sobre la situación, hace que no te puedas concentrar en las preguntas que tienes delante, y que tu rendimiento se vea mermado.

 ¿Qué puedes hacer?

Desde la psicología contamos con diversas estrategias para abordar este problema. Te muestro algunas de ellas:

  • Planificación del estudio y cumplimiento de la agenda: el mayor enemigo de la ansiedad, es la sensación de control. Si has seguido un plan de estudio y te has preparado el examen adecuadamente, tu sensación de control sobre el mismo aumentará.
  • Gestión de las sensaciones físicas desagradables: esto lo logramos a través de ejercicios de relajación. Un ejercicio muy sencillo es la respiración abdominal. Puedes ponerla en práctica de camino al examen, o en la misma aula donde lo vas a hacer.
  • Atiende a tus pensamientos: no es una tarea fácil, pero es muy útil cambiar el diálogo interno pesimista por uno más realista y amable. No se trata de pensar que a partir de ahora vas a ser el mejor y vas a sacar siempre sobresalientes, sino de ser consciente que has estudiado y que vas a hacer el examen de la mejor forma posible.
  • ¿Te has bloqueado ante una pregunta? Coge una hoja en sucio y plasma en ella palabras clave relacionadas con el tema en cuestión, todas las que te vengan a la mente. Esta sencilla práctica te ayudará a recordar conceptos que por los nervios estás pasando por alto.

Un truquillo que siempre me ha ayudado es esperar un par de minutos a dar la vuelta a la hoja del examen para comenzar, tratando de respirar de manera profunda y reconociendo que estoy preparada para hacerlo, después de las horas de estudio dedicadas.

¡Te deseo mucho ánimo y suerte para superar tu próximo examen! 🤞🍀


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