Autoestima a base de likes

Buscar la aprobación en los demás es algo natural. Sin embargo, cuando esta sensación de valía personal depende por completo de las opiniones ajenas, esta búsqueda se convierte en un problema, especialmente si el grueso de opiniones que necesitas nace de tus redes sociales, bien en forma de likes, comentarios o número veces que se ha compartido una publicación.

¿De dónde surge la necesidad de aprobación?

Como ya he mencionado alguna vez, las personas somos seres sociales: no podemos vivir si no disponemos de una red de apoyo.  Nadie se libra del deseo de agradar a los demás, de sentirte aceptado. Tú. Tu vecina de arriba. Beyoncé. Tu psicólogo. Todos deseamos encajar, formar parte de una tribu.

La necesidad de recibir aprobación por parte de otras personas nace durante la infancia. Si has crecido en un entorno donde no percibías esta aprobación por parte de tus cuidadores, es probable que hayas arrastrado una necesidad de aprobación más alta de lo que una persona que ha crecido en un entorno validante. Puedes leer más sobre el tema en este enlace.

¿Cómo afectan las redes sociales sobre la autoestima?

Quiero que te pongas en situación:

          Has subido una foto a Instagram. Sales guapísima, con un look escogido a conciencia, a juego con la pared más cool de Malasaña. 1, 2, 17 likes. Actualizas Instagram cada unos pocos minutos, con la esperanza de ver nuevos corazoncitos en tu contador. ¡Espera! Alguien te ha mencionado en un comentario. Con desilusión compruebas que simplemente te han etiquetado en un concurso para conseguir un precioso set de abrelatas en tonos pastel. ¡Vaya mier**! ¿Será que no te has currado lo suficiente la edición de la foto? ¿Quizá la pose no es la mejor? ¡A lo mejor tendrías que haberte sacado la foto en Lavapiés! Sea como sea, la desilusión se abre hueco en ti. Comienzas a hacer scroll y ves que Fulanita de Tal ha subido una foto a la vez que tú: ¿por qué ella tiene 5476 likes si su foto no ha sido sacada o editada con tanto mimo? ¿Por qué su publicación tiene un montón de comentarios y tú tienes que conformarte con ayudar a un seguidor que apenas conoces a conseguir un set de abrelatas? Ante esta comparación, una pizca de envidia se une a la desilusión. Poco a poco se va generando un cóctel de emociones desagradables que no aporta nada, salvo malestar, a tu día. Si tu autoestima no pasa por su mejor momento, vivir este tipo de situaciones a menudo te hace un flaco favor.

Cuando estás basando tu valía en la cantidad de followers o likes que tienes, debes ser consciente de que probablemente la mayoría de ellos son personas con las que apenas tienes vínculo. ¿De verdad es importante si alguien con quien has hablado una vez a raíz de una historia de Instagram te da un like?

Comparar tu vida con la que los demás comparten en sus redes sociales no es justo.  La mayoría de personas únicamente comparten la parte bonita de su día a día. Así, lo único que conseguirás será comparar tu vida (cruda, real) con una imagen idealizada. Por otro lado, si la mayor parte de tu contenido está distorsionado para reflejar una vida que apenas te pertenece, puedes terminar creando un personaje con el que no te identificas en realidad, generando un sentimiento de constante incomodidad en cuanto sales de tu papel virtual.

Pautas para que las redes sociales no dañen tu autoestima

  • Trabaja tu autoestima. Es esencial que hagas un ejercicio de autoconocimiento. Debes ser capaz de reconocer no solo tus defectos, sino también tus virtudes. Vivir una vida con significado con independencia de la opinión de desconocidos será realmente liberador.
  • Utiliza las redes sociales con cabeza: pueden formar parte de tu ocio si haces un uso responsable. Instagram (mi red favorita) puede ser un sitio ideal para ver fotos preciosas o leer posts interesantes.
  • Si observas que tu uso se centra meramente en la búsqueda de aprobación ajena, es hora de darte un descanso. ¿Qué tal tomarte unos días de vacaciones de tus redes sociales? Una opción a medio camino puede ser desactivar las notificaciones del móvil. Jamás revises tus perfiles antes de acostarte.
  • Centra tu atención en tu círculo social real. De nada sirve tener 5263 seguidores en Twitter si no cuidas a la relación que tienes con tus seres queridos. Las relaciones online tienden a ser superficiales y no favorecen la intimidad. Es cuestión de priorizar.

Recuerda: tu valor no se reduce a un número. Tatúatelo en la frente si hace falta.

Confío en que este post te haya invitado a reflexionar y te energice para llevar a cabo los cambios necesarios para mejorar la relación que tienes contigo mismo/a. ¡Nos leemos en Instagram!

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