Cómo ayudar ante un ataque de pánico

Aclaración: en este artículo utilizo los términos ataque de pánico y crisis de ansiedad como sinónimos.

Un ataque de pánico puede asustar tanto a quien lo experimenta en su propia piel como a quienes le rodean. Si no estás familiarizado/a con los síntomas, te recomiendo que eches un vistazo a este post previamente, donde explico en profundidad qué es una crisis de ansiedad.

Es esencial conocer las preferencias del otro, si bien sé que esto no siempre es posible. Por ejemplo, hay quienes prefieren estar solos cuando están sufriendo un ataque y quienes precisamente quieren tener a alguien a su lado. Aquí van 5 recomendaciones generales que puedes poner en práctica si lo necesitas:

1- Por favor: no restes importancia al problema

Cuando una persona presenta síntomas de un ataque de ansiedad, lo primero que debes hacer es desterrar tus ganas de relativizar lo que ocurre. En este sentido, es recomendable evitar utilizar frases del tipo: “tranquilízate”, “intenta no pensar en eso”, “venga mujer, ¡que no es nada!” o “no seas un exagerado”.

2 – Muéstrate disponible

Pregunta a la otra persona si necesita algo, dejándole claro que estás a su lado y le ayudarás en lo que haga falta. Recuerda que algunas personas prefieren estar solas y eso es algo que ellas deben aclarar.

3 – Recuérdale que los ataques son transitorios

A pesar de ser molestos, los ataques de pánico tienen una duración determinada y pasarán en cuestión de unos pocos minutos. Cuando una persona está en pleno ataque de ansiedad puede perder de vista esta idea, por eso puede resultar de gran ayuda que le recuerdes que esto va a pasar y que estás ahí para lo que necesite.

4 – Invítale a modular el ritmo de su respiración

En algunos casos, la respiración se ve tan alterada que la persona que está en plena crisis coge el aire de forma entrecortada, pudiendo llegar a marearse. En este sentido, guiarle para coger más aire en cada bocanada y retenerlo durante unos segundos le ayudará a bajar el ritmo y, en consecuencia, a sentirse más calmado.

5 – Distracción

A algunas personas les ayuda hablar de algo que les distraiga, redirigir el foco más allá de sus síntomas físicos o a su incesante ruido mental. Un ejercicio sencillo que puedes hacer es preguntar: ¿qué objetos de color azul ves en esta habitación? ¿Ves alguna cosa verde? También pueden funcionar preguntas referidas a la persona: ¿de qué marca es la camiseta que llevas puesta?, ¿qué has comido hoy? Las preguntas que plantees en ese preciso momento no deben estar relacionadas con el ataque de pánico o la situación que lo disparó, pues podrías favorecer el empeoramiento de los síntomas.

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