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QUE LA DESMOTIVACIÓN NO SEA UNA EXCUSA

Puede que te guste mucho lo que haces y que, aún así, no sientas la motivación que deseabas o que esperabas tener. ¿Qué puedes hacer en este caso? ¡Te lo cuento en este post!

Qué es la motivación

Empecemos por el principio: La motivación es esa energía que nos empuja a llevar a cabo acciones para alcanzar una meta.

  • Es esa energía que hace que te pongas a estudiar para aprobar el examen de economía que te espera la semana que viene.
  • La que te hace ir al gimnasio porque se acerca la época de ir a la piscina y quieres que te quepa el bañador.
  • Es la fuerza que te lleva a actualizar tu CV porque quieres cambiar de trabajo.

PROBLEMÓN: la motivación suele ser muy alta al principio pero, si el objetivo al que aspiramos se percibe como lejano, lo más probable es que nuestra energía decaiga mucho tiempo antes de alcanzar la meta.

Tengo algo que decirte: la desmotivación no puede servirte como excusa para dejar de lado tus proyectos/metas/quehaceres. No. Es una trampa peligrosa.

¿Ves? Es un círculo vicioso. Y tienes que romperlo.

Qué hacer cuando la motivación te da la espalda

1. Reflexiona

¿Qué se esconde tras tu baja motivación? Quizá te esté paralizando el miedo a fracasar. O tal vez estés atravesando una etapa difícil. Incluso puede que la tareas que tienes que desempeñar no te guste. Sea como sea, ubicar el origen del problema puede ser una buena base para solucionarlo. Si lo que ocurre es que no te atrae aquello que debes hacer, piensa egoístamente: cuanto antes te lo quites de encima, mejor.

2. Organiza

Estoy segura de que a estas alturas ya sabes que soy muy fan de la organización. Gestionar bien tu agenda te ayudará a progresar y a sentirte dueño de tu tiempo. Se podría decir que una buena organización previene la desmotivación. A menudo resulta útil compartir tus metas con otras personas, contarles qué es lo que tienes que hacer y en cuánto tiempo esperas conseguirlo.

3. Comprométete contigo mismo y actúa.

Recuerda que es mejor avanzar un poco que nada. Ten presente por qué empezaste y visualiza tu objetivo. ¿Cómo te sentirás cuando hayas conseguido lo que querías? Alegría, alivio, libertad… Recoge esos sentimientos positivos y trasládalos al momento presente.

4. Céntrate en acciones y no en resultados

Si centras tu atención exclusivamente en la meta final, es más probable que pierdas la motivación a mitad de camino. ¿Por qué no centrarte en cada paso? Cada acción que haces te acerca hacia tu meta. Si defines el éxito centrándote solo en el resultado final, estarás pasando por el alto el valor de cada avance. Divide tu meta en objetivos más pequeños, cercanos y plausibles, y notarás cómo progresas más rápido.

No juzgues cada día por la cosecha que has obtenido, sino por las semillas que has plantado. 

Robert Louis Stevenson

5. Pide ayuda

En ocasiones, pedir ayuda nos permite recuperar la motivación. Compartir inquietudes e ideas con otras personas de tu entorno puede ser muy beneficioso.

Espero que estos sencillos trucos te ayuden a avanzar hacia tus metas, sean cuales sean. No olvides disfrutar del camino, de celebrar cada éxito y de comprometerte contigo mismo.

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