Los 6 ingredientes que nutren la relación de pareja

Las relaciones de pareja perfectas solo tienen lugar en las películas (¡cuánto daño ha hecho Disney!). Sin embargo, las parejas sanas son una realidad, y todas ellas comparten una serie de ingredientes en común. Descúbrelos ahora en este romántico post. 

Ingredientes de una relación de pareja sana

1. Deseo

La atracción sexual es uno de los ingredientes básicos en una relación amorosa. Durante la fase de enamoramiento, el deseo suele estar en su máximo esplendor, y surge por sí solo, con bastante frecuencia. Sin embargo, este deseo se estabilizará con el paso del tiempo. Así pues, mantener viva la sexualidad, una vez superada dicha fase, requiere implicación por parte de ambos (planificar momentos de intimidad o probar nuevas experiencias, por ejemplo).

2. Amistad

Dentro de una relación de pareja sana, la amistad es un ingrediente imprescindible. La RAE define amistad como “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. ¿Quién no querría eso en una pareja? En palabras de Silvia Congost, la pareja debe ser alguien con quien compartir, a quien admirar y en quien apoyarse si es necesario. Debes sentirte a gusto y bien junto a tu pareja, a pesar de los conflictos que surgirán de manera natural en tu relación. En este sentido, el afecto resulta imprescindible. 

3. Objetivos comunes

Tener objetivos en común resulta clave para lograr una buena convivencia. Déjame ponerte un par de ejemplos:

  • Si tu objetivo es ser una nómada digital (vivir en distintos lugares a lo largo del año al tiempo que trabajas online), no tiene mucho sentido emparejarse con una persona que desea asentarse durante el resto de su vida en la misma ciudad, a los mandos de su negocio familiar.
  • Toda la vida has deseado tener hijos, es tu mayor ilusión. ¿Qué futuro tendrá tu relación si te emparejas con alguien a quien no le gustan los niños en absoluto?

No se trata de compartir el 100% de metas, pero sí las que son más importantes. Se trata de remar en la misma dirección. Renunciar por amor a un objetivo que para ti resulta esencial, te acabará pasando factura. Durante la fase de enamoramiento es habitual pasar por alto estas diferencias, pero terminarán aflorando.

4. Valores compartidos

Si me sigues desde hace un tiempo, sabrás que soy insistente con el tema de los valores, pero es que son esenciales en todas y cada una de las áreas de nuestra vida. Los valores representan aquello que es realmente importante para ti, y deberían coincidir en gran medida con los de tu pareja.

  • Imagina que para ti la religión es importante. ¿Cómo te imaginas una relación de pareja con una persona que cuestiona este valor todo el tiempo y prefiere no participar en tus costumbres espirituales?

A igual que ocurre con los objetivos comunes, las diferencias pueden pasarse por alto al inicio de la relación, pero créeme que no tardarán en cobrar peso con el paso del tiempo. Aquello de que los polos opuestos se atraen es un mito que desterrar.

5. Compromiso

Cuando dos personas inician una relación, lo hacen bajo una especie de contrato, con una serie de normas implícitas. Las condiciones que vuestra pareja deben ser simétricas, es decir, iguales para ambos. De lo contrario, el compromiso será injusto y poco claro.

Comprometerse con la relación es clave si se desea mantener un buen vínculo como pareja, alimentando una relación estable a lo largo del tiempo. El amor se construye cada día a través de acciones, y el compromiso es un ingrediente básico para conseguir este objetivo. Cuando este falla, la confianza se verá gravemente herida. 

6. Transparencia y honestidad

¿Te imaginas una relación de pareja cargada de secretos? ¡Solo de pensarlo me angustio! Ser transparente y honesto evitará entrar en agotadoras dinámicas de celos o desconfianza. Al final, se trata de una cuestión de respeto y del ya mencionado compromiso. La buena comunicación y la confianza no deberían estar ausentes en una relación de pareja sana.  

Pese a estar numerados, todos estos ingredientes son igual de importantes. Si uno de ellos no está presente, lo esperable es que surjan problemas serios en la relación amorosa.

Reunir estos ingredientes, ¿es garantía de éxito?

Quizá no te agrade la respuesta pero, desgraciadamente, reunir los ingredientes recién mencionados no siempre es sinónimo de éxito, entendiendo por éxito una pareja sin discusiones o que dure hasta que la muerte os separe. Las parejas sanas discuten, pero siempre desde el respeto, abiertos a la comunicación y sin utilizar reproches ni anclarse en la queja. Tan pronto como surgen diferencias, tratan de resolverlas, llegando a un consenso.

Por otro lado, que una pareja funcione bien no significa que nunca se vaya a terminar. Las personas no dejamos de crecer, nuestros gustos, sentimientos y objetivos se ven alterados con el paso de los años, y eso puede conducirnos en direcciones diferentes. Poner fin a una relación donde ha habido mucho amor es complicado pero, al igual que sucede con las discusiones, en la ruptura impera el respeto.   

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