Conoce los obstáculos que te impiden alcanzar tus objetivos

Tienes un objetivo maravilloso en mente y ha llegado el momento de conseguirlo de una vez por todas. ¿Y si no eres capaz de hacerlo? ¿A quién quieres engañar? ¿No sería mejor que dedicaras tu tiempo a ordenar los libros de tu estantería por colores? En este post te explico por qué no puedes depender de tu motivación para alcanzar tus metas, la importancia de una buena planificación y cómo hacer frente a los 6 obstáculos más habituales que pueden surgir en tu camino. 

El gran problema de la motivación

La motivación está sobrevalorada. Parece que, sin ella, estás perdido. Estar desmotivado/a en ocasiones se convierte en la excusa perfecta para procrastinar,  para estancarse. Pero lo cierto es que tener una gran motivación no es sinónimo de alcanzar la meta que te has planteado. El gran problema de la motivación es que decae fácilmente, por lo que confiar en ella como la única fuente de energía que te acerca a tu objetivo es un grave error. Normalmente es la acción la que precede a las ganas, y no al contrario. 

Cuando tus ganas o tu motivación comienzan a flaquear, es el momento de echar mano del compromiso (la responsabilidad hacia tu objetivo) y del propósito (recordar el para qué). En este sentido, es más sencillo comprometerse con objetivos que son acordes a tus valores personales. 

Planificar te ahorrará quebraderos de cabeza

Establecer un plan de acción es básico. Para ello, puedes servirte de la técnica SMART: tu objetivo debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y tener una temporalidad concreta. Puedes ver cómo aplicar la técnica en este artículo: Define tus objetivos con la técnica SMART.

Además, a la hora de plantear aquellos objetivos que deseas alcanzar, es recomendable que te detengas a considerar tu situación actual. ¿Es un buen momento para perseguir el cambio que tienes en mente? ¿Qué posibles obstáculos pueden surgir? ¿Quiénes son tus aliados? ¿Alguien de tu entorno se va a oponer?

No olvides dividir tu gran objetivo en varias metas más pequeñas. Ello te permitirá reducir la presión que sientes y te permitirá percibir cada paso como más alcanzable.

Cómo abordar esos obstáculos que te impiden avanzar

En un sondeo que he realizado en mi cuenta de Instagram, muchas Psicuriosas respondieron compartiendo sus principales barreras a la hora de conseguir sus metas. Estoy segura de que te sentirás identificado/a con alguna de ellas.

1. Perder la motivación al poco tiempo de comenzar

Como sabes, la motivación decae de manera rápida, por lo que este obstáculo es muy frecuente si la utilizas como único motor hacia el cambio. Recuerda abordar tus objetivos desde el compromiso y el para qué. Sé consciente de que tu motivación va a fluctuar en función de las circunstancias, y ello no debería ser la causa de que abandones una meta que de verdad es importante para ti.

2. Evadirse

Limpiar la nevera a fondo, echarte una siestecita, chatear un rato por Whatsapp… Cuando te enfrentas a una tarea que requiere cierto esfuerzo o te asusta, es normal que surjan tentaciones para distraerte, por tontas que sean. Cuando el deseo de evadirte se apodere de ti, debes tomar una decisión:

  • Elegir: reconocer el malestar que te genera enfrentarte a la tarea y retomarla de nuevo, siendo consciente de que es una elección que has tomado libremente.
  • Obedecer: abandonar la tarea que tienes entre manos y ceder a tu tentación (teniendo en cuenta las consecuencias emocionales que esto va a ocasionar).

3. Compararse con otros

Compararse hoy es más fácil que nunca y las redes sociales nos pueden perjudicar mucho en este sentido. Con tantas vidas exitosas y productivas al otro lado de la pantalla, es  comprensible sentirse mal. Sin embargo, no debes olvidar que la mayoría de personas que sigues en internet comparten el lado bonito de su vida, sin pararse a enseñarte todo el esfuerzo que hay detrás de su éxito.  Aprovecho para compartir contigo el episodio de un podcast que quizá te sea útil en este sentido.

4. Sensación de agobio: «por más que lo intento, no avanzo»

Es momento de parar y ver qué está ocurriendo. ¿Qué frena tu avance? ¿Depende enteramente de ti? ¿Puedes pedir ayuda a alguien de tu entorno o a un profesional?

Si lo que te frena es tu ansiedad, es momento de aprender a continuar pese (o con) ella. Si abandonas una tarea a causa de sentirte ansioso, estás creando un patrón que no te conviene:

Siento ansiedad -> Abandono la tarea -> Siento alivio momentáneo -> Me siento mal porque me alejo de la meta que deseo alcanzar

Si sigues a pesar de tu ansiedad, lo más probable es que te suceda lo siguiente:

  Siento ansiedad -> Me doy cuenta de que la tengo y elijo continuar -> Mi desempeño en la tarea no es el ideal, pero me siento bien por haber sido capaz de acercarme un poco más a mi objetivo

Por supuesto, si padeces un nivel muy intenso de ansiedad e incluso tienes ataques de pánico, mi recomendación es que busques ayuda profesional.

5. Autosabotaje

Las creencias limitantes son esos pensamientos que te llegan de forma automática y te hacen creer que no vales nada, que no vas a alcanzar tu meta o que ni siquiera te mereces tener éxito.  Cuando te percates de que una creencia de este tipo está teniendo lugar, trata de tomar distancia, asumiendo que no es más que un pensamiento. Ante una creencia que te lleva al autoboicot, puedes poner en marcha la misma estrategia que aparece en el punto número 2 de este post: elegir u obedecer. 

  • Elegir: priorizo lo que estoy haciendo por encima de lo que estoy pensando.
  • Obedecer: me creo el pensamiento y abandono, sin darme una segunda oportunidad. 

Si te reconoces como una persona perfeccionista, me temo que no te va a gustar lo que estoy a punto de decirte: nunca vas a estar preparado o preparada al 100%. Quedarte estancado/a debido a que eres muy exigente contigo y con los resultados a los que aspiras acarrea más frustración que sentimiento de logro. Cuando tu vocecilla interior comience a decirte que lo podrías hacer mejor, toma conciencia de lo que está ocurriendo y no te permitas ceder. 

6. Cuidadín con los ladrones de tiempo

¿Quién o qué roba tu tiempo? Esta pregunta puede ir ligada a la necesidad de evadirse, aunque en ocasiones simplemente tiene que ver con una merca búsqueda de recompensas instantáneas. Cotillear redes sociales, chatear con un amigo, jugar al parchís online… Todo esto está muy bien, siempre y cuando no esté robando el tiempo que habías reservado para avanzar hacia tu objetivo.

En ocasiones, tu ladrón de tiempo puede ser alguien que te interrumpe constantemente: trata de establecer límites para que tu tiempo sea respetado. 

En resumen

  • Prioriza tu sentido de compromiso sobre tu motivación. No te pongas excusas y ponte manos a la obra, ¡verás que bien sienta!
  • Trata de dejar de lado la comparación y el perfeccionismo.
  • Elige u obedece: ¿vas a dejar que las creencias limitantes o tu ansiedad decidan por ti?
  • Asume que nunca vas a estar 100% preparado/a antes de emprender un cambio.
  • Divide tu objetivo en pequeñas metas para hacerlo más alcanzable y reforzante. 
  • Detecta quién o qué roba tu tiempo y pon los límites que sean necesarios. 

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