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POR FAVOR: NO MOLESTAR

¿Qué valor le das a tu tiempo? El hecho de no saber marcar límites puede hacer que otras personas te distraigan de aquello hacia lo que quieres prestar tu atención. En este artículo voy a centrarme en marcar límites en el ámbito laboral, pero estoy segura de que puedes aplicarlo al resto de áreas de tu vida.

En ocasiones nos resulta difícil establecer límites porque tememos parecer antipáticos o maleducados. Cuando se trata de ser asertivo hacia un cliente, la situación se complica todavía más. En resumen: poner límites asusta por miedo a ser rechazado.

Reflexiona:

  • ¿Qué transmites a los demás mostrándote siempre disponible?
  • ¿Qué dices sobre el valor de tu tiempo a los demás cuando no paras de hacer sacrificios para ayudar a otros?
  • ¿Piensas que tus clientes te valoran más si siempre cedes a sus peticiones?

Nadie puede marcar límites por ti. Eres la única persona que puede (y debe) hacerlo. Se trata de un acto de respeto hacia ti mismo, hacia tu tiempo y hacia aquellas cosas que son importantes para ti.

Intentar agradar a todos aquellos que te rodean, ya sea a tu familia, amigos, jefe o clientes no es viable para tu bienestar, ni siquiera para tus relaciones sociales. ¿Por qué? Porque es probable que, en algún momento, tras dedicar generosamente tu tiempo una y otra vez a alguien, surja resentimiento hacia esta persona.

  • “Es un pesado”
  • “No sabe hacer nada sin mí”
  • “Estoy harto/a de que me llame cada día para que le ayude con…”

¿Ves? Algo que empezó como un acto para mantener o fortalecer tu vínculo con la otra persona acaba convirtiéndose en un arma de doble filo. Además, al ayudar a una persona a hacer siempre una determinada tarea, estás impidiendo que aprenda a hacerla por sí misma.

Atrévete a decir “no”

¿Cuántas veces has dado un sí por respuesta cuando en realidad querías negarte? Tal y como expresa Grace Marshall, decir “no” es una habilidad y, como tal, puede entrenarse. Concédete el derecho de colgar el cartelito aquel de “por favor, no molestar” y prioriza.

Cuando desearías decir que sí pero no es un buen momento:

Hay ocasiones en las deseas colaborar con la otra persona pero, por las circunstancias del momento, no te resulta viable y te supondría una gran carga mental. No se trata de inventar excusas, sino de ser sincero.

  • “Me encantaría pero, con el horario que tengo últimamente, me resulta complicado. Como pronto podría ayudarte el día 17, ¿te viene bien? ¿O quizá prefieres pedírselo a otra persona?

Cuando una petición no te interesa en absoluto:

Recuerda: no tienes que hacer un favor si no lo crees conveniente o no te apetece.

  • Gracias por pensar en mí, me temo que no puedo ayudarte esta vez. Sin embargo, puedo presentarte a…
  • Eres muy amable por contar conmigo pero no estoy interesada.
  • Si te soy sincero, no me atrae mucho la idea. Quizá sería mejor que lo hablases con…

Abandona el “no puedo”:

Utilizar el verbo poder te puede hacer sentir menos capaz. Olvida decir “no puedo hacer X” y sustitúyelo por “no hago X”. Directo al grano.

  • Los fines de semana no accedo al correo
  • No estoy especializada en ese tema
  • No viajo por trabajo más de dos veces al mes

¿En qué áreas de tu vida te convendría poner límites? ¡Es hora de poner en práctica lo que has leído en este artículo!

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