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Confundir los deseos propios por los ajenos

¿Te desvives por que las personas de tu alrededor estén bien a pesar del desgaste emocional que ello conlleva? ¿Consideras que estás viviendo una vida que no te pertenece, basada en las preferencias de los demás? Si es así, este post te viene como anillo al dedo.

La necesidad de complacer

Eres la típica persona con la que todo el mundo cuenta si necesita ayuda. Estás ahí en las buenas pero, sobre todo, estás ahí en las malas. Lo dejas todo porque aquellos que te importan se sientan mejor. ¿Te suena de algo?

El deseo de complacer a los demás es completamente normal. Como seres sociales que somos, mantener relaciones saludables es algo fundamental, y mostrarse dispuesto a apoyar al otro forma parte de ello. Sin embargo, esto puede convertirse en un problema cuando nuestro deseo de agradar nos desconecta de nosotros mismos, cuando este deseo nos lleva a sacrificar más de lo que nos habríamos imaginado.

Una persona complaciente tiende a priorizar los deseos y necesidades de otras personas, se disculpa en ocasiones en las que no tiene ningún sentido y se muestra indeciso a la hora de actuar de la mejor forma posible, evitando molestar. Y se siente culpable, a veces sin saber ni siquiera por qué. Por bienintencionada que sea esta forma de actuar, acaba pasando una factura que nadie debería estar dispuesto a pagar.

Reconectar con los deseos propios

Cuando tu necesidad de satisfacer a los demás se apodera de tu vida, acaba convirtiéndose en una costumbre que llevas a cabo casi de manera automática. A veces, esto te lleva al autoengaño, esforzándote por conseguir objetivos en los que en el fondo no crees. Es el caso, por ejemplo, de aquellas personas que se han visto obligadas a continuar con el negocio familiar por mera tradición. O aquellas que, deseando vivir en otro lugar, no lo hacen por miedo a que sus seres queridos se sientan abandonados de alguna forma. 

Priorizarte supone un reto por partida doble. En primer lugar, te obliga a clarificar tus aspiraciones, algo que no siempre resulta fácil cuando llevas unos cuantos años funcionando en piloto automático. En segundo lugar, porque priorizarse puede confundirse con egoísmo, al tiempo que genera conflictos con ciertas personas de tu entorno. 

Clarifica tus aspiraciones

  • Para construir una vida acorde a tus necesidades y deseos, en primer lugar, es esencial hacer un profundo ejercicio de reflexión. ¿Estás viviendo una vida acorde a tus aspiraciones y deseos? ¿Sientes que has cedido demasiado y que tus esfuerzos no se ven recompensados?
  • Para clarificar qué es lo que te mueve, es esencial que conectes con tus valores, pues ellos son la brújula que te orientan en el camino hacia una buena salud mental.
  • Otra manera de reconectar con tus deseos es hablar con personas de tu círculo de confianza, aquellas que te conocen bien y sabes de primera mano que van a ser honestas e imparciales.
  • Conectar con tu niño o niña interior también puede ayudarte a rescatar aquello que siempre te ha movido. ¿Dónde encontrabas la felicidad cuando eras pequeño/a? ¿Qué metas perseguías en tu adolescencia? 

¿Soy egoísta por priorizar mis deseos? Spoiler: NO

¿Es egoísta cuidar tu salud física? No. Entonces, ¿por qué priorizar tus aspiraciones en beneficio de tu salud mental debería serlo? No puedes sacrificar tus deseos durante toda tu vida. Simplemente no. Debes responsabilizarte desde este momento en construir una vida acorde a tus preferencias. De pedir ayuda para lograr tus objetivos si es necesario. De ser asertivo/a y dejar de tener miedo a tomar decisiones.

Si comienzas a centrarte un poco más en ti, es posible que algunas personas de tu entorno se sientan molestas. Es normal, pero no debes ceder. Date cuenta de que es muy cómodo el hecho de disponer de alguien que te ayuda sí o sí, sin pedir nada a cambio. Si te priorizas, dejarás de ser un chollo para según que personas. Sin embargo, aquellas personas que de verdad te valoran abrazarán el cambio, pues cuando quieres a alguien, disfrutas viéndole feliz.

Priorizarte te liberará de pesadas cargas que no te corresponden. Espero que este post te resulte de utilidad y te sirva a modo de empujón para recuperar tu esencia. Si te ha gustado, ¡gracias por compartir!

¡Nos leemos en las redes!

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