SOBREVIVIR A LA UNIVERSIDAD TENIENDO FOBIA SOCIAL

¿Qué síntomas acompañan a la fobia social?

Empezar la universidad puede ser una experiencia difícil al principio, sobre todo si el hecho de conocer gente nueva te resulta especialmente duro. En este artículo verás en qué consiste la fobia social, cómo sobrellevarla en tu primer día de clase y en qué consiste el síndrome de adaptación.

La fobia (o ansiedad) social es un problema que afecta a más personas de lo que parece, y va mucho más allá de la timidez o de tener una personalidad introvertida. Se trata de una problemática muy limitante.

Algunos de los síntomas que experimentas si tienes fobia social son:

  • Ansiedad o miedo intenso y persistente en situaciones sociales específicas, porque crees que pueden juzgarte o avergonzarte. Temes hacer el ridículo.
  • Evitas situaciones sociales que te producen ansiedad o las soportas con ansiedad o miedo intenso.
  • La ansiedad interfiere en tu vida diaria (más allá del apartado social, afecta también a tu vida laboral o académica).

Para una persona con ansiedad social, el inicio de la etapa universitaria puede convertirse en una gran fuente de malestar. “¿Lograré conocer amigos?” “Estaré solo/a durante todo el grado universitario?” “¿Qué pasará cuando haya que hacer trabajos en grupo si no conozco a nadie?” “No necesito amigos”…

Pautas para que la ansiedad no se apodere de ti en los primeros días de clase

Cuídate mucho. El autocuidado es esencial, independientemente de las circunstancias que te rodean. Aliméntate bien, trata de descansar (sé que no es fácil) y evita el sedentarismo.

Sé compasivo. Es posible que sientas frustración e incluso culpa por el hecho de padecer ansiedad social. No te castigues por ello. El hecho de crear mensajes del tipo “no valgo para nada” o “no soy normal” solo empeorarán la situación. Sé amable contigo mismo/a.

Maneja tus expectativas. Hay quienes piensan (e incluso te insisten) que los amigos que conoces en la universidad son los amigos que tendrás toda la vida, y que por eso es importante conocer a mucha gente en esta etapa de tu vida. Pero esto no es más que una generalización. Lo cierto es que los amigos vienen y van, la personalidad no es estática y eso hace que las relaciones evolucionen a lo largo de los años. Es importante que no te presiones por conocer a tu amigo (o incluso pareja) ideal.

No te aísles todo el tiempo. Sé que es tentador esconderse tras un libro y tus auriculares. Puede funcionar a corto plazo. Sin embargo, esta costumbre hará que te encierres cada vez más y, en consecuencia, que tu ansiedad crezca ante la perspectiva de una interacción con los compañeros. No se trata de que seas la persona más sociable del aula, pero trata de mantener una actitud abierta.

Reconoce tus esfuerzos: cualquier intento que hagas por relacionarte debe se reconocido. No importa si no ha salido como esperabas. Sé consciente de tu esfuerzo y felicítate por los pequeños avances. Algo como tener una pequeña conversación con el compañero que tienes al lado es muy positivo.

Todos estáis en el mismo barco. El primer día de universidad es duro para todo el mundo. Nervios, intriga, incertidumbre… Es decir, cualquier interacción social que inicies será agradecida por la otra persona.

Síndrome de Adaptación

¿Te mudas a otra ciudad para comenzar tu grado universitario? Es posible que te enfrentes al síndrome de adaptación, tengas ansiedad social o no. Incluso puede afectarte pese a que te morías de ganas por hacer este cambio en tu vida: ir a una nueva ciudad, la perspectiva de abandonar la casa de tus padres, conocer nuevos amigos… Pero te mudas y solo tienes ganas de abandonar. Quieres volver a la comodidad tu casa. Te sientes mal porque llevabas mucho tiempo esperando este momento y deberías sentirte bien. Sería lo lógico

Esta tormenta pasará. El malestar que sientes tiene fecha de caducidad ya que el síndrome de adaptación se caracteriza por ser temporal.

Para hacer frente a este problema, es importante que trates de crear una nueva rutina. No hace falta que sea idéntica a la que tenías en tu ciudad natal (de hecho, tratar de hacer lo mismo en un lugar diferente es imposible y te resultará frustrante). Si no tienes ganas de hacer nada, empieza por cosas sencillitas, como hacer la cama después de desayunar o leer un poco antes de acostarte. Ve aumentando las actividades que haces cada día de forma progresiva, respetando tu ritmo. Trata de hablar sobre cómo te sientes con tus seres queridos, pero no dejes que tu malestar se convierta en el único tema de conversación. Es importante que puedas distraerte con conversaciones distendidas y agradables.

Ponte en marcha

Si lo crees necesario, no dudes en buscar ayuda profesional. Es posible que tu universidad pueda brindarte el apoyo que necesitas. La Psicología cuenta con las herramientas necesarias para ayudarte a superar la fobia social y para acompañarte durante tu adaptación a un nuevo contexto.

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